Blockchain con propósito: qué es y cómo se usa

15 de Septiembre de 2025

La principal característica de blockchain es su naturaleza descentralizada y distribuida.

PNUD Argentina

En los últimos años, la palabra blockchain se volvió cada vez más frecuente en las conversaciones sobre innovación tecnológica. Desde las criptomonedas hasta los NFTs —siglas de token no fungible, que designan un archivo único e irrepetible—, esta tecnología despertó tanto entusiasmo como escepticismo. En Argentina, su imagen pública quedó asociada, en gran medida, a la especulación financiera y las burbujas digitales. Pero lejos del ruido y la promesa fácil, también está emergiendo otro relato: uno donde la tecnología blockchain se convierte en herramienta para enfrentar desafíos reales, con foco en lo social, lo ambiental y lo público.

Para comprender su verdadero potencial, primero hay que quitarle el velo: ¿qué hay realmente detrás de esta tecnología? En esencia, se trata de una infraestructura digital que permite registrar información de forma segura, trazable e inalterable, sin depender de un intermediario central.
Esta tecnología es, además, una de las piezas clave de lo que se conoce como la tercera generación de Internet o “Web3”. Esta nueva etapa busca devolver a los usuarios el control sobre sus datos y activos digitales, promoviendo modelos descentralizados y colaborativos, basados en la comunidad.

La principal característica de blockchain es justamente esa: su naturaleza descentralizada y distribuida. En lugar de estar controlado por una sola entidad o almacenado en un servidor central, el sistema funciona gracias a una red de participantes que comparten y sincronizan en tiempo real un registro digital común. Es lo que se conoce como una red entre pares o “peer-to-peer” (P2P) en inglés. 

En una red Blockchain, los nodos que sellan transacciones lo hacen bajo una estructura confiable y que puede sobrevivir si una de las partes se ve comprometida.

Adaptado de Blockchain Federal Argentina

Cada vez que alguien inicia una transacción digital en una red blockchain, se genera un nuevo bloque: un registro de datos que representa esa interacción –como enviar una criptomoneda, la emisión de un voto electrónico o información sobre la cadena de valor de un producto. Antes de ser incorporado al sistema, este bloque debe ser verificado y validado por los participantes de la red. Una vez aprobado, se añade a una secuencia continua de bloques previamente registrados, formando lo que se conoce como una cadena de bloques (por eso “blockchain” en inglés). 

Gracias a esta estructura colectiva y encadenada, la información no puede ser modificada sin el consenso de la red, lo que la vuelve prácticamente inalterable. Así, en lugar de depender de una autoridad central, es la comunidad de usuarios la que valida, actualiza y resguarda el sistema de forma colaborativa.

La transacción en blockchain se envía a una red de pares. Cada participante la verifica, creando un nuevo bloque que se agrega a la cadena.

Adaptado de Blockchain Federal Argentina

Esta capacidad, cuando se aplica con criterio, puede ser realmente útil. Como toda herramienta, su impacto no está en la tecnología en sí sino en el uso que se le dé. No se trata de “blockchainizar” todo, sino de comprender en qué contextos aporta valor y en cuáles no. 

En el Laboratorio de Aceleración de PNUD Argentina nos dedicamos a explorar esa otra cara de blockchain menos conocida: experiencias concretas donde la tecnología se integra con ética, participación y propósito en procesos reales. En ese sentido, buscamos pistas, o señales tempranas de cambio, que nos indiquen cómo podemos apalancar esta tecnología para mejorarle la vida a las personas. Porque la tecnología por sí sola no cambia nada, pero en buenas manos puede ayudar a cambiarlo todo.

 

Identidad y acceso: cuando los datos empoderan

El Proyecto Identidad Digital para la inclusión “DIDI” y su app ai·di son ejemplos de cómo blockchain puede mejorar el acceso a derechos para quienes viven en situaciones de vulnerabilidad. La aplicación funciona como un portadocumentos digital bajo los principios de la identidad digital autogestionada, o self sovereign identity (SSI).

Esta aplicación permite generar y gestionar credenciales digitales que certifican, por ejemplo, que terminaron sus estudios, tienen experiencia laboral, accedieron a ciertos servicios o cumplen con pagos. Esto les permite acceder más fácilmente a oportunidades como empleos, créditos, capacitaciones o programas sociales; demostrar su confiabilidad ante instituciones sin necesidad de historial bancario o documentación formal; y reducir barreras estructurales en contextos donde la informalidad, la falta de papeles o la desconfianza limitan el acceso a derechos.

Del campo a la mesa: trazabilidad que construye confianza

En un país como Argentina, con fuerte tradición agroalimentaria, la tecnología aplicada al agro –o Agtech– es clave. Emprendimientos como Carnes Validadas y BlackBull muestran cómo blockchain permite seguir el recorrido completo de un producto, desde su origen hasta el consumidor. La trazabilidad ampliada consiste en un simple código QR que puede revelar todo el historial: prácticas de producción, actores involucrados y certificaciones. 

Por su parte, el proyecto de miel orgánica Wayra también se destaca como pionero en la integración de esta tecnología. Su experiencia demuestra cómo esta herramienta puede promover el comercio justo, visibilizando sistemas productivos integrados a la naturaleza y poniendo en valor el trabajo local. Para hacerlo posible, las comunidades rurales involucradas fueron capacitadas en el uso de estas tecnologías, fortaleciendo sus capacidades digitales y reduciendo la brecha tecnológica.  

Cuidar el ambiente también puede tokenizarse

De los usos más populares de la blockchain, Biotoken y Tokenize-IT demuestran que es posible convertir acciones climáticas en activos digitales. Estas plataformas transforman la reducción, absorción o evitación de CO₂ en activos digitales que pueden intercambiarse. Así, conectan a quienes generan emisiones con quienes ayudan a reducirlas. Usando tecnología de registros distribuidos (DLT), permiten transacciones seguras, trazables y sin intermediarios.

Un uso especial de estas tecnologías es el Proyecto Vinalito en la provincia de Jujuy, que busca preservar los bosques nativos del Gran Chaco mientras impulsa el desarrollo social y económico de las comunidades locales. Usa tecnología blockchain para dejar un registro confiable y transparente de cada acción de restauración (como plantaciones o carbono evitado), y así generar y comercializar créditos de carbono y biodiversidad que pueden ser utilizados por empresas para compensar su impacto ambiental.

Gobiernos que construyen confianza a través de la digitalización

Una de las grandes ventajas de la blockchain en la gestión pública es que mejora la transparencia, la trazabilidad y la confianza en la información. Desde el Boletín Oficial hasta plataformas de contratación pública como Compr.ar y Contrar.ar, el Estado argentino ya utiliza blockchain como sello de integridad (“stamp”). Este permite demostrar digitalmente que el contenido de cualquier documento existió en un momento y que desde entonces, no ha cambiado.

También se destaca la iniciativa de Carpeta ciudadana en miBA del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Un nuevo sistema de identidad digital descentralizada (DID) que facilita la interoperabilidad de datos y posibilita interacciones digitales sin intermediarios: pedir turnos, iniciar y consultar el estado de gestiones, y acceder a documentos oficiales, como partidas de nacimiento, certificados de alumno regular y licencias de conducir). 

En línea con el avance del Agtech, el Sistema Informático de Trazabilidad Citrícola (SITC) y el Sistema Único de Fiscalización Permanente (SUFP) del SENASA incorporaron blockchain para rastrear productos agroalimentarios desde el origen hasta el consumidor final. Integrar esta tecnología permite al Estado certificar datos de forma segura, avanzar en gobernanza digital y establecer estándares confiables y verificables a lo largo de toda la cadena productiva.

Ecosistemas que hacen comunidad

Organizaciones como LACChain, Blockchain Federal Argentina, Córdoba Blockchain Hub, Fundación Blockchain Argentina o #AprendoCripto trabajan para acercar esta tecnología a sectores diversos. Desde la formación hasta el desarrollo de infraestructuras abiertas, son motores del ecosistema “blockchain for good” en América Latina.

Salir del hype no significa renunciar al entusiasmo sino aprender a usarlo bien. Y en ese camino, es clave pasar por la incomodidad de aprender que implica dejar de delegar, hacer preguntas, aceptar lo que no se entiende del todo, reconocer que hay tecnologías que pueden ser complejas, pero también útiles. Es un paso necesario si queremos participar activamente de las decisiones que están moldeando el futuro.

Desde PNUD Argentina se están impulsando y explorando desarrollos digitales basados en tecnología blockchain, orientados a fortalecer las políticas públicas y generar soluciones innovadoras que mejoren la vida de las personas. El cambio no va a venir solo por subir todo a la blockchain. Pero sí puede nacer de procesos donde distintos actores –tecnólogos, gobiernos locales, organizaciones sociales, cooperativas, activistas– se animen a pensar y experimentar juntos. La clave está en construir acuerdos, compartir aprendizajes y diseñar hojas de ruta que respondan a desafíos reales.