En Quito, el 25 de junio se llevó a cabo el taller para optimizar el modelo de implementación de la tarifa de agua cruda en el Ecuador. La Iniciativa para el Financiamiento de la Biodiversidad (BIOFIN) del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) apoyó a la Secretaría del Agua (SENAGUA) para identificar los principales desafíos y oportunidades que le permitirán al Ecuador incrementar el triple de su recaudación actual.
Durante la primera fase de implementación del Proyecto BIOFIN, se generó la iniciativa ‘Fábricas de agua’, con el objetivo de conservar las fuentes y zonas de recarga hídrica a través de tarifas de agua cruda que alcanzaría hasta los 11 millones de dólares anuales. Actualmente, el Ecuador recibe en promedio 3.5 millones anuales y esta inversión es canalizada para la conservación y protección de los recursos hídricos del país que se encuentran en peligro.
Mariana Yumbay, subsecretaria Social y de Articulación del Recurso Hídrico de la Senagua destacó que “es grato poder contar con el apoyo de la cooperación internacional en el marco de la consecución de las acciones nacionales en miras de proteger el recurso vital del planeta”.
En el taller, se contó con la presencia de funcionarios de Senagua y las demarcaciones de las 9 cuencas hidrográficas del Ecuador, quienes plantearon la necesidad de actualizar la fuente de información existente, generar una norma técnica para dar mayor sustento técnico a la aplicación de las resoluciones vigentes en el marco de la tarifa de agua cruda y facilite su aplicación de manera equilibrada y justa.
La implementación de una tarifa de agua cruda en el país, más allá de ser una obligación normativa, es una necesidad económica y ambiental que permitiría la supervivencia misma del sistema hídrico en su conjunto. Por lo que es relevante entender que esta conservación debe de ser tratada y entendida como una inversión y apuesta por el futuro del país.
