Avances que trascienden en favor de la igualdad

La historia de cómo una estrategia se volvió camino, y el camino, transformación

31 de Marzo de 2026
Un grupo de mujeres indígenas están sentadas y visten vestidos coloridos

Mujeres gunas participaron en las consultas para el diseño de la Agenda Económica de las Mujeres Rurales.

CEDES

Desde 2022, cuando el PNUD en Panamá impulsó su Estrategia de Género, quedó claro que no bastaba con crear un documento: era necesario transformar la forma de trabajar. Así, la Estrategia 2022–2025 fue tomando vida en procesos, alianzas y conversaciones que cambiaron, poco a poco, cómo las instituciones entienden la igualdad. Esta historia, hecha de avances, aprendizajes y desafíos, puede recorrerse a través de cuatro ejes que abrieron puertas y generaron cambios reales en la vida de mujeres en todo el país:

I. Autonomía económica: sembrar oportunidades donde antes había barreras

El camino comenzó en los territorios. Allí, donde las mujeres rurales cargan sobre sus hombros la economía de sus comunidades, surgió una de las primeras grandes historias de cambio: la Agenda Económica de las Mujeres Rurales. Esta agenda nació en conversaciones, talleres y diagnósticos que permitieron construir una hoja de ruta para el desarrollo económico con la voz de ellas al centro.  

Mientras tanto, en las ciudades, mujeres emprendedoras comenzaron a abrirse paso. Con el programa Mujer Exporta, más de 100 fortalecieron sus capacidades, mejoraron su competitividad y lograron posicionarse en nuevos mercados, demostrando que con el apoyo adecuado la autonomía económica se incentiva y potencia.

En paralelo, se fortaleció el trabajo comunicacional para visibilizar uno de los nudos estructurales que limita la autonomía de las mujeres: la organización social del cuidado. A través de una campaña amplia y estratégica, se instaló en la conversación pública un mensaje clave y urgente: cuidar no es solo cosa de mujeres.

La estrategia entendió algo fundamental: para transformar economías, primero hay que escuchar a quienes las sostienen.

II. Gobernanza inclusiva y derechos humanos: que la participación sea un derecho vivo

La igualdad no solo se construye en los territorios, también en los espacios donde se toman decisiones. Panamá dio pasos importantes con la Propuesta Integral para la Participación Política de las Mujeres, elaborada a partir de talleres desde Darién hasta Chiriquí que recogieron las experiencias de mujeres líderes y diversas. Esta consulta reveló una verdad constante: las mujeres quieren participar, pero las reglas —formales e informales— suelen jugar en su contra. Por eso el país avanzó también en instrumentos como el Protocolo de Violencia Políticaestudios que ayudaron a monitorearla, en la era digital, y el protocolo para atender a mujeres con discapacidad sobrevivientes de violencia, claves para garantizar derechos y proteger la participación. El mensaje es claro: una democracia solo es plena cuando es para todas.

III. Políticas ambientales y ciencia con enfoque de género: cuando la igualdad también es climática y científica

A menudo se deja fuera a las mujeres cuando se habla de clima, ambiente, ciencia, tecnología e innovación, pero Panamá decidió cambiar esa narrativa. La actualización de la NDC incorporó por primera vez un análisis detallado de los roles, aportes y afectaciones diferenciadas entre mujeres y hombres, un giro clave que reconoce que la acción climática sin igualdad queda incompleta. 

A esto se suman instrumentos como la Guía para la incorporación del enfoque de género, para la promoción efectiva de las mujeres en los Comités de Cuencas Hidrográficas, un proceso de titulación de tierras en el área de la Cuenca Hidrográfica del Canal de Panamá con una especial atención en las mujeres,  la incorporación de las mujeres en la implementación del Protocolo de Montreal, y la Política Nacional de Igualdad de Género en Ciencia, Tecnología e Innovación, que abre puertas para que más mujeres puedan formarse, innovar y liderar en un sector históricamente masculinizado.    

En esencia, este eje recuerda que proteger el planeta también implica cerrar las desigualdades que lo atraviesan.   

IV. Transformaciones institucionales: que el cambio empiece en casa

Ninguna estrategia avanza si las instituciones no cambian primero. Por eso fue tan importante el Protocolo del Ministerio de Relaciones Exteriores contra el acoso, la discriminación y la violencia basada en género, que marcó un paso decisivo hacia entornos laborales más seguros y coherentes con los compromisos internacionales que el país ha adoptado. A esto se sumó el Sello de Igualdad de Género, que ayudó a que instituciones, bancos y empresas transformaran su cultura interna, fortalecieran unidades de género y mejoraran sus prácticas. Capacitaciones, guías, herramientas digitales y campañas reforzaron este proceso, creando estructuras que sostienen los cambios más allá de personas o ciclos políticos. En esencia, este eje recuerda que la igualdad no se decreta: se practica.

Un cierre que es también un comienzo

La Estrategia de Género del PNUD 2022–2025 no fue solo un plan, sino una historia construida junto a comunidades, instituciones y territorios de todo el país, que continuará en otro ciclo. Su lección central es clara: cuando políticas, capacidades, alianzas y voluntad se encuentran, la igualdad deja de ser aspiración y se vuelve camino. Un camino que transforma vidas y siembra avances que, al convertirse en políticas públicas, planes, protocolos y guías, pueden sostenerse en el tiempo. Porque solo así estas semillas crecen, trascienden ciclos institucionales y abren oportunidades para las mujeres de hoy y las que vienen.