Visibles hoy y todos los días

30 de Marzo de 2026

En el Día de la Visibilidad Trans, desde el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Venezuela nos sumamos al llamado de reconocer que detrás de cada historia hay un anhelo de respeto, justicia y dignidad. Visibilizar es un paso esencial para reconocer una realidad que enriquece a toda la sociedad y para derribar, de manera conjunta, los muros del prejuicio y la exclusión.

Desde 2009, cada 31 de marzo se ha consolidado como una fecha para honrar la vida y la dignidad de las personas trans, reconociendo sus valiosos aportes a la sociedad. Esta fecha constituye también un llamado a la acción para sensibilizar sobre el derecho al reconocimiento, la igualdad y la seguridad en condiciones de dignidad. Bajo el principio de no dejar a nadie atrás de la Agenda 2030, reafirmamos que la visibilidad es un paso necesario para derribar las barreras históricas que han limitado el progreso de esta población.

Aunque el marco internacional de los derechos humanos protege la identidad y la expresión de género, la realidad muestra que persisten desafíos estructurales. La estigmatización y la exclusión en sectores clave como la salud, el empleo y la educación no solo vulneran derechos individuales, sino que también limitan el desarrollo humano y la cohesión social. Superar estas desigualdades es esencial para que cada persona, sin distinción, pueda desarrollar plenamente su proyecto de vida.

El rol del PNUD en Venezuela

En el país, el PNUD ha venido acompañando procesos orientados a fortalecer el enfoque de derechos, igualdad y no discriminación, mediante el apoyo a iniciativas de sensibilización institucional, generación de conocimiento, diálogo con actores clave y cooperación con organizaciones de la sociedad civil, especialmente aquellas que trabajan con poblaciones LGBTIQ+ y personas trans. Estos esfuerzos buscan contribuir a la identificación de barreras estructurales, a la mejora de las respuestas institucionales y a la promoción de entornos más seguros, inclusivos y respetuosos de la diversidad.

En este marco, programas previamente desarrollados por el PNUD han sido adaptados y puestos a disposición de estas poblaciones como parte de una estrategia de apoyo más amplia. Tal es el caso de En Marcha Digital, una iniciativa orientada al fortalecimiento de capacidades empresariales que incorporó un enfoque inclusivo para acompañar a personas pertenecientes a grupos priorizados para la inclusión laboral en el marco de los proyectos de salud y diversidad. A través de formación en estrategia, mercadeo, finanzas y herramientas digitales, el programa contribuyó a la consolidación y reactivación de emprendimientos en contextos adversos. En esta implementación participaron 13 personas, quienes fortalecieron sus capacidades en gestión de negocios, evidenciando un incremento del 26 % en la dimensión de estrategia y operaciones y del 14 % en madurez digital. Como resultado, el 77 % de los negocios se mantuvo activo al finalizar el proceso, con mejoras en organización, posicionamiento digital y definición de propuestas de valor.

Igualdad de oportunidades como meta

Para Emma Vecchione, una mujer trans de Maracaibo, el emprendimiento surgió ante la dificultad de acceder a empleo formal en un entorno marcado por la discriminación, la exclusión laboral y la falta de oportunidades. Desarrolló su proyecto de repostería como una alternativa para generar ingresos y responder a sus necesidades económicas. Su paso por En Marcha Digital le permitió adquirir herramientas para organizar y fortalecer su negocio, incorporando conocimientos clave y proyectándolo más allá de lo informal, en un contexto donde emprender continúa siendo un desafío constante. “A través de En Marcha Digital y de la capacitación, en cada clase aprendí herramientas y conocimientos nuevos que me ayudan mucho a estructurar mi emprendimiento, y no solo este, sino cualquier plan o tipo de negocio que vaya a tener. Son conocimientos que espero seguir poniendo en práctica y desarrollando, como una semillita que poco a poco puede crecer mientras continúo con este emprendimiento y con otros proyectos personales”, afirmó.

Una experiencia similar es la de Kyara Lugo, una mujer trans con trayectoria en emprendimiento y trabajo comunitario, quien encontró en este programa una oportunidad para retomar un proyecto que había pausado por limitaciones económicas. Dedicada a la elaboración de productos decorativos, logró actualizar sus conocimientos e incorporar nuevas herramientas, como el uso de inteligencia artificial para definir su propuesta de valor y fortalecer su presencia digital. Su experiencia evidencia tanto los desafíos que enfrentan muchos emprendimientos como el potencial de estos procesos formativos para reactivar iniciativas productivas y generar nuevas oportunidades de ingreso.

Sobre la importancia de estos espacios, Kyara comentó que cree “que este tipo de formación es muy necesaria, porque las personas de la comunidad sexodiversa también tenemos talento y habilidades para aportar a la sociedad, pero muchas veces eso no se aprovecha por los prejuicios, la exclusión y la discriminación”. Además, mencionó que es “importante que se brinde este tipo de oportunidades, especialmente a las personas trans y no binarias. Porque si nosotros tenemos talento, como en mi caso con las manualidades, podemos tener eso como un medio de vida. Pero siempre es bueno que nos brinden herramientas y conocimientos para motivarse a trabajar, porque si no hay oportunidades laborales y la sociedad no lo permite, se hace muy difícil”.

En este proceso también se contó con el apoyo de Voluntarios en Línea, a través de la plataforma de Voluntarios de las Naciones Unidas, quienes brindaron acompañamiento en el diseño de materiales de desarrollo de marca. En el caso de Kyara, este apoyo se tradujo en la creación de un nuevo logotipo y en la definición de elementos visuales para su emprendimiento, a partir de sesiones con un diseñador gráfico. Esta experiencia le permitió fortalecer la identidad de su negocio y contar con herramientas para proyectarlo de manera más estructurada en entornos digitales.

De forma complementaria, el modelo de Caja de Ahorro y Préstamo, también parte de metodologías del PNUD, fue implementado con un enfoque específico en inclusión financiera. Esta herramienta promueve el ahorro colectivo y la autogestión como alternativas frente a las limitaciones de acceso al sistema financiero formal, incorporando herramientas digitales y nociones sobre activos digitales. En esta implementación participaron 9 personas durante 7 semanas, con más de 1.200 horas de asistencia técnica. Este proceso permitió fortalecer capacidades en finanzas personales, evidenciado en mejoras en el registro financiero y en el manejo de ingresos y ahorro. El 87 % de los participantes manifestó estar en capacidad de replicar el modelo, reflejando su pertinencia en contextos de vulnerabilidad.

En este ámbito, la experiencia de Denangel Meza muestra cómo estas herramientas se integran en la vida cotidiana. Con varios años de trabajo en el sector inmobiliario, donde se mueve principalmente a través de referencias personales, ha comenzado a aplicar lo aprendido en la gestión de sus ingresos. Incorporó el control de los “gastos hormiga” y la organización del ahorro como parte de su dinámica diaria, destinando un porcentaje de sus ingresos a una “cajita de ahorro”. Desde su experiencia, destaca la importancia de generar hábitos financieros y mecanismos comunitarios que permitan avanzar en contextos con acceso limitado a oportunidades.

Sobre su experiencia en el programa, Denangel comenta que “la experiencia fue muy bonita, porque realmente yo he trabajado por tema de ahorrar a mi forma, pero con la caja de ahorro y otros métodos conocí lo que es controlar los gastos hormiga. Nos dieron ideas, como buscar la alternativa de Bitcoin o las criptomonedas, cómo organizar una empresa, cómo solicitar un préstamo a una entidad bancaria y cómo formarnos para poder ahorrar”.

Una respuesta articulada frente a barreras estructurales y exclusión

Estas iniciativas forman parte de una estrategia más amplia de empoderamiento económico que reconoce la exclusión financiera como factor transversal, especialmente en el caso de las personas trans, donde las limitaciones en el reconocimiento legal de la identidad profundizan las desigualdades. Esta situación impacta directamente en el acceso a oportunidades y en determinantes sociales de la salud, al restringir el acceso a ingresos estables, empleo formal, protección social y servicios financieros. Estas limitaciones inciden en la capacidad de las personas para sostener condiciones de vida adecuadas, acceder de forma continua a servicios de salud y mantener procesos de prevención, diagnóstico y tratamiento, profundizando brechas en salud y bienestar.

Frente a este escenario, el PNUD impulsa una estrategia multidimensional que combina formación, inclusión financiera, sensibilización del sector privado e incidencia institucional. A través de estas acciones, se han desarrollado oportunidades formativas para fortalecer emprendimientos y promover mecanismos comunitarios de ahorro, al tiempo que se avanza en procesos de sensibilización dirigidos a empresas para fomentar entornos laborales inclusivos. Asimismo, se busca promover la incidencia institucional mediante el acompañamiento a organizaciones de la sociedad civil para identificar barreras, fortalecer capacidades y generar condiciones para un mayor acceso a derechos y servicios.

En esta fecha, el PNUD reafirma su compromiso de seguir trabajando junto al Estado, las instituciones públicas, la sociedad civil, el sector privado y las comunidades para avanzar hacia un desarrollo humano inclusivo, en el que las personas trans puedan vivir con dignidad, ejercer plenamente sus derechos y participar activamente en la vida social, económica y política del país, en coherencia con los principios de igualdad, derechos humanos y justicia social promovidos por las Naciones Unidas.