Soluciones que conectan: mapeo sobre la soledad no deseada
13 de Octubre de 2025
La soledad no deseada crece como un problema complejo cada vez más visible en las sociedades contemporáneas; afectando desde adolescentes hasta personas mayores y con distintos matices a lo largo de la vida. Debido a su creciente relevancia, diversos países y ciudades alrededor del mundo están abordándola. En el Laboratorio de Aceleración de PNUD en Argentina, mapeamos una multiplicidad de soluciones. Muchas de ellas implementan intervenciones sencillas, a bajo costo y a pequeña escala, fáciles de testear y replicables en distintos contextos. Nuestra intención es aprender de ellas.
¿Qué tipo de soluciones mapeamos?
Distinguimos seis grandes líneas de intervención orientadas a combatir la soledad no deseada. Esta clasificación busca ordenar lo recolectado según sus objetivos principales, pero entendemos que no es la única forma posible y que esto depende de qué aspecto se priorice.
A continuación, destacamos las siguientes:
1. Actividades gratificantes: programas que generan propósito y promueven el bienestar, la conexión y los aprendizajes. Por ejemplo, iniciativas como Voluntariado por el bienestar demuestran la efectividad de asignar roles específicos de voluntariado basados en los intereses y saberes de los participantes, transformándolos de receptores pasivos a contribuidores activos. Además, prescripción social en el Reino Unido conecta a las personas con talleres artísticos o grupos de caminata, entre otras opciones, mientras que la prescripción social verde incorpora actividades en la naturaleza para mejorar la salud mental[1]
2. Redes comunitarias: la soledad se combate con vínculos y mediante iniciativas que incluyen desde servicios de amistad, acompañamiento y escucha hasta roles específicos para prevenir y/o intervenir. Las experiencias incluyen distintos tipos de figuras que actúan como “radares”, “antenas” o dinamizadores. Algunos ejemplos constituyen Age UK que ofrece servicios de amistad presenciales o telefónicos, y en Barcelona el programa Radars involucra a vecinos para detectar y acompañar a personas mayores en situación de vulnerabilidad.
3. Soluciones urbanas: el espacio público aparece como un motor de interacciones y vínculos. Estas iniciativas muestran el potencial de la regeneración urbana, que no solo revitaliza áreas degradadas, sino que también fomenta el orgullo local y la conexión entre vecinos. Asimismo, destacan propuestas de infraestructura comunitaria que aprovechan estratégicamente espacios subutilizados —como museos o bibliotecas— para abrir nuevas oportunidades de encuentro. La movilidad es otro elemento clave para sostener conexiones cotidianas y garantizar la plena participación social. Entre las experiencias se encuentran programas donde los voluntarios acompañan a personas mayores en sus desplazamientos diarios o servicios de shuttles gratuitos, etc. Las soluciones urbanas también transforman la manera de habitar la ciudad. Un ejemplo inspirador es Vivir y Convivir en Barcelona, un modelo —replicado y contextualizado en otras ciudades— de cohabitación intergeneracional que une a estudiantes que necesitan alojamiento accesible con personas mayores que viven solas, promoviendo apoyo mutuo y acompañamiento.
4. Tecnología que acompaña: desde aplicaciones hasta robots, éstas pueden ampliar las conexiones o brindar servicios como recordatorios, urgencias, etc. Sin embargo, la tecnología no reemplaza el contacto humano: más bien lo potencia al diseñar esquemas híbridos o al ser complementadas con proximidad.
5. Manifestaciones desde el sector privado: los comercios y los servicios con presencia territorial también juegan un rol para enfrentar la soledad no deseada, a la vez que surgen nuevas oportunidades que impulsan modelos de negocios innovadores. A modo de ilustración, en los Países Bajos, la cadena Jumbo implementó las cajas para charlar en supermercados, permitiendo que las personas se tomen un tiempo extra para conversar con los cajeros. Otra iniciativa afín son los Cafés para charlar en Reino Unido que designan mesas o espacios específicos donde los clientes pueden sentarse si están dispuestos a conversar con desconocidos. En nuestro país, por ejemplo, están creciendo las iniciativas de cenas entre personas que no se conocen entre sí.
6. Sensibilización para romper el estigma: campañas para promover conversaciones abiertas para que las personas se sientan más cómodas para hablar al respecto, buscar apoyo y sumarse a las intervenciones. #LetsTalkLoneliness en Reino Unido o Säg hej! (“Di hola”) en Suecia muestran cómo gestos simples —hablar del tema, saludar a un vecino— pueden abrir la puerta a relaciones más significativas. También los nuevos medios —como el streaming, pódcast y redes sociales— junto con los clásicos, como la radio, ofrecen espacios para que las personas puedan identificarse con relatos similares, sentir que no están solas y reconocer que su situación va más allá del plano individual, sino que representa parte de un problema colectivo. Propuestas como el pódcast ‘Juventud Solidaria’ en Dinamarca ayudan a visibilizar realidades compartidas y fortalecer el sentimiento de pertenencia comunitaria.
Muchas iniciativas no apelan explícitamente a la soledad no deseada, sino que convocan desde marcos más positivos como la conexión, el bienestar o la vida activa con el objetivo de evitar que quienes buscan compañía se sientan estigmatizados. De ahí que seguramente conozcas otras iniciativas afines que están prosperando de manera formal e informal en distintas partes del mundo, incluyendo en Argentina, y que podrían sumarse a este relevamiento.
La soledad no deseada tampoco se resuelve con soluciones aisladas
El mapeo de soluciones nos recuerda que no hay una solución única frente a un problema complejo: la clave está en combinar enfoques e intervenciones en distintas dimensiones, testear e iterar, generar evidencia y, sobre todo, fortalecer el tejido comunitario. Por ejemplo, hay estudios que iluminan que las personas se conectan más efectivamente cuando se perciben como proveedoras de ayuda —desde su contribución con saberes específicos, oportunidades de voluntariado o de participación comunitaria— en lugar de receptoras[2].
En definitiva, a la hora de abordarla es preciso diseñar estrategias que jerarquicen al bienestar como eje del desarrollo, con un enfoque transversal, adaptativo y multisectorial. Solo así podremos responder a un reto acuciante que, por definición, no se resuelve de manera aislada.
¿Te interesaría conocer más al respecto?
Próximamente, lanzaremos un documento que recopila nuestros aprendizajes con un descargable con más de 100 soluciones mapeadas a nivel global.
[1] La Organización Mundial de la Salud (OMS) desarrolló una guía práctica que define la prescripción social como una estrategia que permite a los profesionales de la salud derivar a las personas hacia actividades y servicios comunitarios no clínicos -como talleres, grupos sociales, apoyo emocional o asesoramiento- con el fin de mejorar la salud y el bienestar integral, más allá de la atención médica tradicional.
[2] Mathera, R., Berman, K., & Mohan, B. (2021, March 23). Most People Are Feeling Lonely These Days. Our Behavioral Science Experiment Found an Unexpected Way of Boosting Connection. Irrational Labs. Disponible en https://irrationallabs.com/blog/most-people-are-feeling-lonely-these-days-our-behavioral-science-experiment-found-an-unexpected-way-of-boosting-connection/